La periostitis tibial

La unión de dos huesos forma una articulación, las cuales son imprescindibles para ejecutar el movimiento, y dichos extremos óseos están recubiertos por el denominado cartílago articular para amortiguar las fuerzas, de manera que el hueso no sufra. Cuando este cartílago se lesiona y comienza a degenerarse, aumenta la fricción entre los extremos óseos, aumentando las fuerzas de rozamiento, empezando la degeneración de las diferentes estructuras de la articulación y aparece dolor, rigidez e incapacidad funcional de la región, produciéndose así la artrosis. Es más habitual su localización en la columna, dedos de la mano, cadera, rodilla y la articulación del comiendo del primer dedo del pie.

Es una enfermedad reumática no hereditaria, aunque sí tiene un componente de riesgo genético. Asimismo, factores como la obesidad, la falta de ejercicio físico o las alteraciones de la postura influyen en el desarrollo de la artrosis.