La periostitis tibial

La unión de dos huesos forma una articulación, las cuales son imprescindibles para ejecutar el movimiento, y dichos extremos óseos están recubiertos por el denominado cartílago articular para amortiguar las fuerzas, de manera que el hueso no sufra. Cuando este cartílago se lesiona y comienza a degenerarse, aumenta la fricción entre los extremos óseos, aumentando las fuerzas de rozamiento, empezando la degeneración de las diferentes estructuras de la articulación y aparece dolor, rigidez e incapacidad funcional de la región, produciéndose así la artrosis. Es más habitual su localización en la columna, dedos de la mano, cadera, rodilla y la articulación del comiendo del primer dedo del pie.

Es una enfermedad reumática no hereditaria, aunque sí tiene un componente de riesgo genético. Asimismo, factores como la obesidad, la falta de ejercicio físico o las alteraciones de la postura influyen en el desarrollo de la artrosis.



Por ello, siguiendo unas pautas y una higiene postural adecuadas podremos evitar o ralentizar el proceso degenerativo de la artrosis:

  • Mantener un peso corporal correcto, ya que la obesidad o el sobrepeso provocan un aumento de las cargas en las articulaciones.
  • El calor alivia el dolor y relaja la musculatura, pero si la articulación artrósica se encuentra en un intenso brote inflamatorio, lo adecuado sería aplicar frío local.
  • Hábitos posturales: Evitar sentarse en sillones o sofás hundidos, y utilizar sillas con respaldo recto, donde las caderas y las rodillas mantengan una posición natural y los pies estén en contacto con el suelo.
  • El ejercicio protege la articulación, aumenta la fuerza de los músculos y proporciona independencia al paciente. Sin embargo, quedan descartados aquellos deportes de contacto o con una gran sobrecarga física. Es bueno caminar, la bicicleta, la natación y la elíptica.
  • Reposo relativo durante las fases de mayor dolor. También debemos intercalar pequeños periodos de reposo durante las actividades de la vida diaria.
  • Evitar la sobrecarga de las articulaciones: No coger peso excesivo, no caminar por terreno irregular y no permanecer de pie mucho tiempo sin descansar.
  • Calzado adecuado. Evitar los tacones muy altos o el calzado excesivamente plano. Lo idóneo sería utilizar un ligero tacón con suela gruesa que absorba la fuerza del impacto del pie contra el suelo al caminar.
  • Realizar tratamientos de osteopatía y fisioterapia para relajar la musculatura y mantener o mejorar la movilidad de la articulación.

Desde Osteopatía Carlos Alonso tenemos las técnicas necesarias para ayudarte a superar este tipo dolencias de manera personalizada y adaptada a cada paciente.