La periostitis tibial

Hoy en día cada vez es más frecuente que dediquemos más tiempo al deporte, y en los últimos años ha crecido exponencialmente el número de personas que realizan el tan famoso “running”, es decir, los corredores. En este tipo de deportistas, entre otros, existe una lesión muy frecuente consistente en la inflamación del periostio, que es la membrana que recurre los huesos y la cual presenta una gran sensibilidad.

La periostitis suele aparecer en la zona tibial, en el área situada entre el músculo tibial posterior y el sóleo, y se produce por la continua vibración que produce el impacto del pie contra el suelo. Afecta especialmente durante los periodos en los que el entrenamiento se vuelve más exigente, ya sea por un aumento de la velocidad, de la distancia recorrida o por la vuelta al entrenamiento tras un periodo de descanso. Del mismo modo, puede producirse por un calzado inadecuado, ya sea por desgaste de la zapatilla, poca amortiguación de la misma; al correr en bajada, terrenos de juego difíciles (como el barro), la obesidad o por un traumatismo directo en la zona.

El síntoma principal es el dolor en la región central y en el interior de la tibia que aparecerá al realizar el movimiento de flexión plantar al correr o saltar, es decir, al contraer el tibial posterior. Con el reposo mejora pero no supone una mejora definitiva y se acentúa al presionar la zona inflamada. Al inicio de producirse la lesión el dolor es de baja intensidad, pero si se siguen perpetuando los factores desencadenantes poco a poco el dolor irá creciendo hasta convertirse en punzante y de alta intensidad, pudiéndose producir incluso en reposo durante la noche.

Es imprescindible realizar un correcto calentamiento antes del ejercicio y un buen estiramiento después, ayudando así a relajar la musculatura para volver a su posición previa tras el esfuerzo y cada cierto tiempo es necesario acudir al fisioterapeuta para evitar sobrecargas y poner a punto el cuerpo.

Respecto al tratamiento, en un primer lugar hay que bajar la inflamación y el dolor agudo para después reconducir al paciente paulatinamente hacia la readaptación al ejercicio de forma progresiva y evitando realizar grandes esfuerzos tras el tiempo de reposo inicial. Así mismo es importante saber elegir el tipo de terreno para evitar recaídas e intentar evitar futuras sobrecargas.

Desde Osteopatía Carlos Alonso tenemos las técnicas necesarias para ayudarte a superar este tipo dolencias de manera personalizada y adaptada a cada paciente.